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    En camino en el nombre de Cristo

    Forma de vida

    Siempre de nuevo sorprendidas por las posibilidades que ofrece el mundo moderno, impresionadas por la sed de vida que experimentan las personas, su búsqueda de sentido y sus sufrimientos, escuchamos la llamada de Dios, la acogemos como Buena Nueva y nos comprometemos.


    Animadas por este mensaje, estamos en camino y a lo largo de la vida nos hacemos compañeras de camino. Como Instituto Secular – una comunidad de vida consagrada en medio del mundo – nuestra forma de vida, está marcada por la consagración, la secularidad y el apostolado.

    Zeichen Gottes mitten in der Alltäglichkeit
    Das Symbol der brennenden Kerze steht für die Weihe des Lebens an Gott.
    Einfach dazwischen und da sein: Keine äußeren Kennzeichen, sondern allein unser Leben soll auf Christus hinweisen.
    En camino en el nombre de Cristo

    Consagración


    Los miembros del Instituto al decidirse de por vida a caminar en la comunidad, a través de la profesión de votos, nos unimos más intimimamente a Jesucristo. Siguiendo su ejemplo, nos consagramos a Dios en castidad, pobreza y obediencia para hacer visible ante la gente el amor y la cercanía de Dios.


    Secularidad


    Vivimos nuestra secularidad, en medio del mundo en la tensión entre la buena creación de Dios y el desagarro sufrido en nuestro tiempo. En el lugar concreto donde vivimos y trabajamos nos encontramos con Dios. Ahí mismo, reconocemos el encargo que él nos da: actuar en el mundo como la levadura en la masa, anunciando el Evangelio. Esto sucede diariamente, por medio de nuestra presencia discreta y nuestro convivir entre los demás. No son los signos externos, los que indican nuestra unión con Cristo, sino nuestra misma vida.


    Apostolado


    Tal como los primeros discípulos de Jesús, que iban enviados por él a ciudades y pueblos, también nosotras estamos en camino en su nombre. Tenemos el encargo de transmitir el mensaje de Jesús, de manera actual y comprensible, en nuestro entorno: por medio del diálogo, encuentros y colaboración para participar activamente en los procesos de la sociedad donde estemos. Juntamente con los más desfavorecidos trabajamos en mejorar sus condiciones de vida y nos comprometemos para que su dignidad y sus derechos sean respetados. De esta manera, desde nuestra amistad con Cristo, surge la solidaridad y la esperanza para las personas de nuestro entorno. Así nuestros pasos pequeños y poco llamativos se convierten en puertas abiertas, donde el amor y la preocupación de nuestro Dios pueden hacerse presentes. De esta forma, toda nuestra vida se convierte en apostolado, y nos une por donde estemos – en Europa, África y América Latina.